Al regreso de un viaje al sur de Argentina donde las frutas finas y silvestres abundan y los locales fabrican de manera casera delicias para untar el pan, me propuse hacer mi primer intento con una receta de por allí que no modifiqué para nada.

En la heladera siguen guardadas las jaleas de sauco, las mermeladas de grosella y cereza, dulce de corinto, etc. etc. pero yo, que soy fanático de la mermelada de arándanos, decido hacer mi primer intento con las simples frutillas de temporada.

Para llenar un frasco de 450 cm de esos que usted pretende reutilizar y no sabe con qué, le recomiendo las siguientes cantidades de ingredientes.

Frutillas 450 grs.

Azúcar 350 grs.

jugo de un limón o tres cucharadas de uno de botella.

media cucharadita pequeña de canela en polvo. (opcional)


Lo primero será lavar bien las frutillas y filetearlas dentro de un bol. Vierta el azúcar y revuelva hasta integrar correctamente, agregue el limón y la canela y vuelva a revolver profusamente. Cubra el bol con papel film y guárdelo en la heladera por al menos 12 horas. Un día entero estará super bien.

Cuando lo vuelva a ver encontrará que las frutillas han entregado todos sus jugos y hay una especie de melaza que usted deberá revolver para integrar el azúcar depositado en el fondo.

Claro que sería genial contar con una cacerola de cobre, pero por lo general ninguno de nosotros la tiene. Los cocineros recomiendan no usar ollas de aluminio porque no distribuyen bien el calor y el caramelo se quema. Los científico dicen que el aluminio libera substancias que cambian el sabor de la preparación y hasta puede ser venenoso. Como sea, preferí usar una de loza con un difusor debajo, que no fue necesario ya que con un fuego mínimo en una hornalla pequeña vamos bien.


La cuestión será reducir el almíbar de frutilla a fuego bajo revolviendo cuando sea necesario con una cuchara de madera.

Si usted es de los que dejan la comida al fuego y se va a mirar la televisión a la sala, olvídelo, no haga mermelada. porque debe quedarse a cuidar que no se queme y no se pase del punto.

Claro, el punto es muy simple de verificar.

Ponga un plato en la heladera y cuando vea que la preparación está suficientemente espesa, deposite una pequeña porción sobre el plato y con la misma cuchara de madera haga una línea en medio de ella. Si la línea no se cierra es que su mermelada está lista.


Tome su frasco, póngale unas gotas de alcohol y sacúdalo hasta que todo su interior esté impregnado. Vierta el alcohol fuera y ponga el frasco sobre una superficie tibia como una tabla de cortar de madera.

Coloque una cucharada de la preparación y espere que el frasco se adapte a la temperatura.

Complete el frasco y ciérrelo mientras está caliente. Ésto formará un sello de vacío cuando el contenido tome temperatura ambiente.

Recuerde que al no contener conservantes, una vez abierto se debe guardar en heladera y consumir dentro del mismo mes. En frasco cerrado soportará cerca del año.

Suerte.

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